La Comisión Energía y Clima de La Chambre tiene un largo recorrido para acompañar a sus miembros en su transición ecológica

Entrevista a Ana Gil, consejera delegada de EDF Península Ibérica y coordinadora de la Comisión Energía y Clima de la Cámara Franco-Española

La Cámara Franco-Española ha creado la Comisión Energía y Clima como punto de encuentro en torno a los desafíos de la transición energética.

Entrevistamos a Ana Gil, consejera delegada de EDF Península Ibérica y coordinadora de la Comisión Energía y Clima de la Cámara Franco-Española para conocer el contexto actual al que están haciendo frente las empresas en materia energética y medioambiental y los retos a los que hará frente esta nueva comisión.

Recientemente se ha presentado la nueva Comisión Energía y Clima de la Cámara Franco-Española que usted preside, ¿con qué objetivo nace? ¿por qué ahora?

La sociedad en su conjunto se enfrenta a uno de los mayores desafíos de su historia y al cual se le califica de forma unánime de emergencia climática. En las dos últimas décadas, han sido 18 los años en los que se han alcanzado las temperaturas medias más altas desde que se tienen registros.

El acuerdo alcanzado en el 2015 en la cumbre de París (COP25) supuso un hito histórico en la lucha contra el cambio climático. El Acuerdo de París fijó el límite del calentamiento global por debajo de 2ºC invitando a los países a hacer un esfuerzo para no superar los 1.5ºC y estableció las pautas para llevar a cabo la promoción de un desarrollo económico sostenible, bajo en emisiones y resiliente al clima.

Desde hace varios años, Europa ha asumido el liderazgo de las políticas de lucha contra el cambio climático. En noviembre de 2019 el Parlamento Europeo declaró la emergencia climática y unos días más tarde la nueva Presidencia de la Comisión Europea presentó el Pacto Verde Europeo (Green Deal), cuyo principal objetivo es convertir a Europa en el primer continente climáticamente neutro en el año 2050.

En nuestro país, el proceso de transición energética hacia una economía descarbonizada se ha definido a través del Plan Nacional Integrado Energía y Clima (PNIEC) el cual fija una serie de objetivos muy ambiciosos en el desarrollo de las energías renovables y de la eficiencia energética a horizonte 2030, como una etapa previa al objetivo de descarbonización de la economía en el 2050. Este plan tendrá un impacto evidente en el sector energético, pero afectará sin duda al resto de los sectores, agentes económicos, territorios y ciudadanos. El PNIEC requerirá además de un importante esfuerzo inversor, estimado en torno a los 240.000 millones de euros, de los cuales el 80% será de origen privado.

Unas cifras que hablan por sí solas y que ponen de manifiesto los grandes retos que esta transición representa para el conjunto del tejido empresarial en nuestro país, pero de igual forma, de las oportunidades de negocio, inversión y empleo que se van a generar para las empresas.

Por todo ello desde el Club d’Affaires de La Chambre, vimos la importancia de constituir una Comisión con un doble enfoque Energía y Clima y con varias prioridades, por un lado, ser un lugar de encuentro y debate en torno a los desafíos y al impacto de la transición energética en todas sus dimensiones; por otro, compartir buenas prácticas, iniciativas o casos de éxito de las empresas que participan en la Comisión; igualmente dar a conocer oportunidades de negocio y promover la colaboración entre las empresas de La Chambre, pertenezcan o no al Club d’Affaires; y finalmente facilitar el diálogo con instituciones públicas y entidades externas con el fin de dar visibilidad a las expectativas y preocupaciones de las empresas que forman parte de esta Comisión.

La reunión de lanzamiento de la Comisión Energía y Clima en la que participaron 15 empresas tuvo lugar de forma telemática el 28 de abril, en plena crisis sanitaria y en un contexto de muchísimas turbulencias en los mercados de la energía con una fuerte caída de la demanda y de los precios de la energía. A pesar de la incertidumbre en la que estamos actualmente, parece haber un amplio consenso y voluntad por parte de muchos países europeos y agentes económicos, para que las inversiones en el desarrollo de una economía baja en carbono y sostenible, sean una de las palancas de la recuperación económica que tan necesaria va a ser. Por tanto, creo que esta Comisión Energía y Clima tiene por delante retos importantes y un largo recorrido para acompañar a las empresas en su transición ecológica.

En su opinión, ¿cuáles son los mayores retos a los que se enfrentan las empresas en materia energética próximamente?

A día de hoy los retos que representa la energía para las empresas son múltiples y complejos.

Primero porque estamos en una fase en la que la velocidad del cambio se ha incrementado de forma exponencial como consecuencia de la rápida evolución de las nuevas tecnologías y de la digitalización. Esto supone por una parte la posibilidad de monitorizar y por tanto tener acceso a un mayor número de datos relativos a los consumos energéticos, rendimientos y disponibilidad de las instalaciones en tiempo real. Sin embargo, lo importante no es el volumen de datos que se obtienen sino el análisis que se hace de ellos, con el fin de mejorar el funcionamiento y la productividad de las instalaciones y diseñar programas de mantenimiento predictivo, que permitan reducir costes. Por tanto, más allá de la tecnología es necesario disponer de una capacidad de análisis por parte de especialistas para evitar llegar a conclusiones erróneas.

Segundo porque el modelo de producción y consumo de energía está en plena transformación. Pasamos de un modelo lineal (producción, transporte y consumo) a un modelo mucho más descentralizado en el que el consumidor está “empoderado” y tiene capacidad no sólo para producir su propia energía sino también para almacenarla, vender los excesos, incluso participar en ciertos servicios del sistema. La generación distribuida, el autoconsumo, el almacenamiento, la movilidad eléctrica, la eficiencia energética, la gestión de la demanda… constituyen nuevas soluciones al alcance de las empresas, permitiéndoles tener un papel mucho más activo que antes, lo cual requiere a la vez tener una visión clara de los objetivos perseguidos, costes y beneficios de cada una de las soluciones.

Por todo ello, es necesario, desde mi punto de vista, diseñar una estrategia y una planificación energética, la cual resultará clave para que las empresas puedan afrontar su propia transición energética llevando a cabo un plan que sea económicamente viable y coherente con el desarrollo de su actividad y con los objetivos de sostenibilidad que se hayan fijado.

 

 

¿Cree que la eficiencia energética y la sostenibilidad pueden ser oportunidades competitivas?

Sin duda alguna la eficiencia energética es uno de los elementos clave para toda empresa que se plantee mejorar su competitividad y para la cual el coste energético sea relevante. La eficiencia energética en pocas palabras consiste en reducir el consumo energético para un mismo nivel de actividad y/o de confort.

Esta reducción de los consumos implica asimismo una reducción de las emisiones ligadas a la actividad. La eficiencia energética contribuye por tanto a la sostenibilidad económica y medioambiental de la actividad empresarial. Además los proyectos de eficiencia energética pueden formar parte asimismo de programas más amplios en el marco de la responsabilidad social corporativa amplificando el impacto de los mismos en el conjunto de los grupos de interés (empleados, clientes, inversores…) y creando una diferenciación en el posicionamiento de la misma respecto a otras empresas del sector.

Los “non finantial KPI” entre los cuales están los indicadores de sostenibilidad tiene un peso cada vez más relevante para inversores, clientes y en general para la sociedad.

¿Qué papel juega la transformación digital en el proceso de cambio hacia la descarbonización en el que nos encontramos?

Con la crisis actual hemos podido comprobar que las empresas que habían iniciado un proceso de digitalización de sus actividades han sido capaces de adaptarse de forma mucho más rápida a las nuevas circunstancias.

Es evidente que la digitalización resulta cada vez más esencial en el ámbito de la energía y va a jugar un papel primordial en el proceso de descarbonización de la economía, a día de hoy ya hay ejemplos que ilustran de forma concreta el potencial que presenta la digitalización en el proceso de electrificación de la economía:

  • La industria 4.0 es ya una realidad y la capacidad para extraer valor de los datos, predecir patrones de comportamientos y proponer soluciones a partir de técnicas como el machine learning, contribuye a un mayor control de las instalaciones y a un incremento de la eficiencia energética, la seguridad y la fiabilidad de las instalaciones.
  • Otra de las aplicaciones más relevantes de la digitalización va a ser el de la gestión de la energía. Está previsto en nuestro país un desarrollo masivo de las energías renovables que por definición son una fuente de generación intermitente. La digitalización de las redes, un proceso que está en curso (Smart grids) contribuirá a favorecer la integración y gestión de esta energía, aportando una mayor flexibilidad.
  • Además el desarrollo de un modelo de generación distribuida y la aparición de nuevos usos como la movilidad eléctrica, van a venir acompañados de soluciones digitales que van a permitir optimizar de forma dinámica la energía consumida, la energía producida en autoconsumo, la recarga del vehículo eléctrico incluso la utilización de las baterías de los vehículos eléctrico como suministro de energía, lo que se denomina “vehicule to grid”. El blockchain va a facilitar las transacciones de suministro de energía entre productores y consumidores individuales, la gestión de las garantías de origen, los certificados de energía renovable…

 

Con respecto a la actividad de la Comisión energía y Clima, ¿tienen ya una agenda definida, o puede adelantarnos los temas que se tratarán próximamente en esta comisión?

Estamos definiendo actualmente cuál será la dinámica de la Comisión Energía y Clima, siendo el objetivo reunirse con una frecuencia bimensual, organizando reuniones temáticas y adaptándonos a las restricciones marcadas por la crisis sanitaria ligada al COVID19, como suelo decir somos una Comisión “nativa digital”.

Respeto de las temáticas, en la primera reunión de lanzamiento el pasado mes de abril, identificamos una serie de temas relacionados con el desarrollo de las renovables, su marco regulatorio y las condiciones para su financiación, el papel de los gases de origen verde en la descarbonización, las diferentes soluciones y alternativas para mejorar la sostenibilidad de las empresas, el impacto de la crisis sanitaria en la movilidad y en la cadena de suministro… Además dos de los miembros de esta comisión han propuesto compartir casos de éxito en sus respectivos procesos de mejora de la sostenibilidad y de reducción de emisiones propias e inducidas.

Para la próxima reunión pensamos que era importante dedicar una reunión al tan comentado Plan Nacional Integrado Energía y Clima (PNIEC), enviado a Bruselas hace unas semanas, con el objetivo conocer a fondo las medidas previstas en este plan, su alcance, su aterrizaje (plazos y ambiciones) y las oportunidades que puede representar para las empresas de la Comisión así como abordar la Estrategia de Transición Justa que se ha definido para evitar que haya sectores que se queden fuera en esta transición ecológica.

¿Qué aportará la nueva Comisión a las empresas que formen parte de ella y participen en su actividad?

Esta Comisión Energía y Clima se dirige a las empresas interesadas en tener un mayor conocimiento de los retos y desafíos de la transición energética con el fin de anticipar las oportunidades que puede representar para su empresa o los cambios que debe de llevar a cabo para adaptarse a estos retos.

También va dirigida a empresas del sector energético que viven en primera línea esta transformación y que pueden exponer y compartir su visión, experiencia y conocimiento con el resto de miembros. Además el hecho de que muchas de las empresas del sector seamos de origen francés, va a permitirnos hacer una comparación entre las medidas adoptadas por cada uno de los países para alcanzar los objetivos fijados por Europa.

Más allá de ser un lugar de encuentro y de debate, pensamos que esta Comisión Energía y Clima puede ser también un lugar para hacer networking. El perfil de los miembros de esta Comisión es muy variado, están representados el conjunto de los sectores de actividad, lo cual será sin duda alguna muy enriquecedor para todos y fruto de futuras colaboraciones entre las empresas. Además nos gustaría ser asimismo un canal de comunicación y de diálogo con el exterior con el fin de establecer relaciones con agentes y organismos externos.

Desde aquí, me gustaría invitar y animar a todas las empresas del Club d’Affaires a participar en la Comisión Energía y Clima y a compartir con nosotros su experiencia, expectativas y proyectos.

Ana Gil Nuño

ANA GIL NUÑO es licenciada en Ciencias Económicas por la Universidad de Zaragoza y tiene un Máster Internacional de la escuela de negocios EDHEC de Lille (Francia).

Actualmente, es la Consejera Delegada de EDF Península Ibérica, Delegación del Grupo EDF para el desarrollo de negocio en España y Portugal. De forma previa fue Consejera Delegada de la filial española de EDF de servicios energéticos para la industria. Tiene una larga experiencia de más de 15 años en puestos directivos en EDF en Francia con responsabilidades en dirección de equipos de varias áreas de negocio y en el desarrollo de proyectos de generación, M&A et integración de filiales a nivel internacional.

Es Consejera de Comercio Exterior de Francia desde el año 2016 y Secretaria General de la Junta Directiva de la Asociación de Amistad Hispano-Francesa DIÁLOGO. Asimismo ha participado en la constitución de la asociación Electricistas Sin Fronteras en España.

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