Entrevista

Nous parlons avec Bernard Spitz Président du Pôle International et Europe du MEDEF

Entrevista a Bernard Spitz tras el I foro económico franco-español, celebrado en París el 22.12 ajo los auspicios de las patronales de ambos países

Entrevista a Bernard Spitz Président du Pôle International et Europe du MEDEF tras el I foro económico franco-español, celebrado en París el 22 de octubre bajo los auspicios de las patronales de ambos países. (MEDEF Y CEOE).

Artículo de Bernard Spitz Président du Pôle International et Europe du MEDEF

El jueves 22 de octubre tuvo lugar en París uno de esos eventos que no atraen la luz de los focos pero que son importantes en el contexto europeo: la celebración del primer foro económico franco-español bajo los auspicios de las patronales de ambos países.

Se olvida con demasiada frecuencia que España, detrás del trío París-Berlín-Roma, es la primera economía del resto de la Unión Europea y que ocupa un lugar esencial en los intercambios económicos con nuestro país.

En efecto, Francia es el primer cliente de España y su segundo proveedor, mientras que España es nuestro cuarto cliente y nuestro quinto proveedor. Las empresas e inversiones francesas en España ocupan el cuarto lugar en el total de presencia empresarial extranjera en España, con un stock de inversión de 50.000 millones de euros en inversión directa francesa en el exterior. Carrefour, Renault, PSA, Orange, Auchan, Michelin, Décathlon, Leroy Merlin, Total, Axa, SaintGobain, Pernod-Ricard, o no citar más que algunas, están entre las empresas más visibles en España. Y para muchas empresas francesas España representa uno de sus mercados más importantes, tal como ha destacado Stéphane Richard, Presidente Ejecutivo de Orange.

Los españoles son por su parte los novenos inversores extranjeros en Francia justo detrás de Italia, siendo Francia el segundo país más atractivo para las inversiones de nuestro vecino, con marcas como Zara o Seat.

Resulta innecesario insistir por otra parte en nuestra evidente cercanía geográfica y cultural, o en el movimiento de personas entre ambos países, tanto en el plano turístico como en el de la inmigración, en los intereses compartidos que nos unen en relación con los principales asuntos europeos o el lugar singular en nuestra vida nacional de personalidades nacidas en España ya sea en el mundo de los negocios como José Luis Durán, Director general de Lacoste o Angeles García Poveda, presidenta de Legrand; ya sea en los medios y en la cultura como David Pujadas o Jorge Semprún o incluso en la política, como Manuel Valls y Anne Hidalgo.

Sin embargo, en el pasado no se ha reconocido el lugar de España con toda la atención que hubiera merecido. Geoffroy Roux de Bezieux, en su visita a Madrid del año pasado, constataba el hecho sorprendente de que en las décadas anteriores ningún presidente de la patronal francesa había visitado España para reunirse con sus homólogos españoles.

Los artículos de prensa dedicados a España son poco frecuentes, si no tenemos en cuenta las columnas dedicadas a la Familia Real, al Real Madrid o al Barça. Por lo demás, la empresa española más citada esas últimas semanas en la prensa francesa ha sido Mediapro, precisamente la que ha adquirido los derechos de difusión del fútbol francés, en el momento en que regatea con La Ligue pidiendo una renegociación a la baja

Desde que la COVID irrumpió, España es el país de la Unión que ha pagado el más alto tributo económico y humano hasta el momento. En el ámbito sanitario, las cifras son próximas a las de Francia a principios de octubre (número de casos: 936 560 /Francia: 897 034; Muertes: 33 992 /Francia 33 623) pero con una población menor, lo que supone una proporción de 724 muertes por millón de habitantes frente a 501 en Francia.

En conjunto, durante este año, el retroceso del PIB pasaría a ser de por lo menos el 11% (+2% en 2019) con un deterioro considerable de las finanzas públicas: un déficit público que superará el 10% del PIB (2,8% en 2019) y una deuda pública de por lo menos 115% del PIB (95,5% en 2019). Estas cifras son brutales pero no tan diferentes de las nuestras, e incluso menos graves tratándose de una deuda que se explica por las fragilidades estructurales del país: economía de MPEs y PYMEs, alto índice de trabajo temporal, una presencia débil del sector industrial (16% du PIB) y peso muy importante del sector turístico, que representa más de 12% del PIB y de los empleos. Cerca de 1.100.000 millones de empleos han sido destruidos desde el principio de la pandemia. En agosto, la tasa de paro alcanzó el 16,2% de la población activa, el más elevado de la UE que provocó la utilización masiva del dispositivo de desempleo parcial en condiciones menos generosas que en Francia (prestación de 792€/mes de media en agosto de 2020 para el desempleo “ordinario” y parcial).

En el momento en que Europa se enfrenta a esta crisis sanitaria sin precedentes con su tremendo impacto económico, los países europeos necesitan, al mismo tiempo, demostrar solidaridad a nivel comunitario e intensificar los factores de crecimiento en su desarrollo y su cooperación con sus principales socios.

En términos de solidaridad, la propuesta franco-alemana de mutualización del esfuerzo ha permitido a nuestros dos vecinos latinos, los más afectados, convertirse en os primeros beneficiarios de préstamos y subvenciones consensuados por los líderes de la Unión. El plan de recuperación español presentado el 7 de octubre se basa en los 72.000 millones de € de subvenciones europeas esperadas entre 2021 y 2023 (del total de 140.000 millones de € en préstamos y subvenciones para España). Ello debería crear 800 000 empleos y general 2,5 puntos de crecimiento suplementario por año. Sus grandes líneas se asientan, como en Francia, en la transición ecológica (37%), la digitalización de la economía (33%), la cohesión social y territorial.

En lo que se refiere a las relaciones bilaterales, los contactos entre responsables de empresas de alto nivel permiten una mejor comprensión mutua y crean lazos de confianza; facilitan igualmente la comunicación entre el mundo de la empresa y los dirigentes gubernamentales. Esta es la razón principal del éxito del encuentro anual franco-alemán de Evian entre responsables económicos y políticos y del coloquio franco-británico. Desde 2017, el foro económico franco-italiano impulsado por el MEDEF y Confindustria  (su homólogo italiano) -asociado a la FEBAF que agrupa al sector financiero- desempeña el mismo papel. Faltaba un diálogo equivalente entre franceses y españoles: desde el jueves pasado, este vacío se ha llenado.

A pesar de todas las dificultades relacionadas con las restricciones sanitarias, una decena de grandes empresarios españoles se reunieron en la residencia del embajador de España en París, José Manuel Albares, junto con sus homólogos franceses, invitados por las dos patronales. El MEDEF y su homólogo español, la CEOE, acudieron prestos a esta cita. En sus respectivas palabras de bienvenida, Geoffroy Roux de Bézieux y Antonio Garamendi -presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE)-, explicaron las razones que aconsejaban esta convocatoria: “Demostrar que somos capaces de vivir y trabajar con el virus. De manera diferente pero de manera eficaz y respetando las normas sanitarias (…), manifestar ante las autoridades y ante la opinión pública que la comunidad de empresarios tiene como objetivo fortalecer nuestra capacidad de resiliencia y de reactivación (…) Y sobre todo, porque es una ocasión inmejorable para examinar proyectos concretos e inversiones, en beneficio de nuestros ciudadanos y de la Unión Europea.

La media jornada de intercambios que tuvo lugar a continuación puso de manifiesto las numerosas oportunidades entre los dos países. Por ejemplo, en lo referente a las redes, donde la racionalización de las operaciones en Europa en general y las interconexiones, sobre todo eléctricas, muestran perspectivas interesantes, especialmente la que enlaza Bilbao con Burdeos a través del Golfo de Vizcaya. El sector agroalimentario, la sanidad, los seguros y el transporte fueron también objeto de debate; como por ejemplo el EPI, iniciativa europea sobre tarjetas bancarias, tras la cual se encuentra un consorcio de bancos principalmente franceses y españoles. También fueron abordados los acuerdos con otras regiones, como América Latina y África.

En palabras de Bruno Le Maire, que clausuró junto con su homóloga española Nadia Calviño el foro, manteniendo ambos un diálogo con los empresarios allí presentes “si la cooperación con todos nuestros socios europeos fuera tan fácil como con España, Europa avanzaría más deprisa!”.

Nadia Calvino y Xiana Méndez, Secretaria de Estado de Comercio abundaron en esta idea: “Francia y España comparten la misma visión sobre las prioridades europeas, avanzamos unidos”.

De esta manera la diplomacia económica francesa avanza apoyándose a la vez en los foros multilaterales de tipo G-7 y G-20, intentando en la medida de lo posible asociar a largo plazo los interlocutores sociales de la Confederación Sindical Internacional, colaborando en la coordinación europea con sus principales homólogos y fomentando unas relaciones bilaterales más vigorosas en aquellos sectores donde aún no existían. Se trata por lo tanto de favorecer todo aquello que permita reforzar la dinámica europea para permitirle mantener su posición y asegurar su soberanía en el orden económico del siglo XXI.

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