España es un país eminentemente marítimo en el que los productos pesqueros son un aporte fundamental de proteínas a la dieta alimenticia nacional.
La actividad pesquera ha sido, por lo tanto, una actividad tradicional y es actualmente una de las más importantes dentro de la Unión Europea, tanto por el número de puestos de trabajo que genera como por sus volúmenes de producción y sus cifras de negocio. Aporta el 0,5% del PIB español.
A 31 de diciembre de 2009, la flota pesquera española está compuesta por 11.116 buques. El volumen de capturas de la flota española asciende a 865.101 toneladas en 2008, por un valor de 1.790.363 miles de euros.
En cuanto a la acuicultura, España es uno de los países europeos de mayor producción: el 30% de la producción pesquera proviene de criaderos. El número de establecimientos es de 5.295 en 2008, con una producción de 253.153 toneladas de pescado de crianza, por un valor comercial de 462.665 miles de euros.
El sector emplea a 26.322 personas. Las demandas del mercado interior no pueden ser cubiertas con esos niveles de producción, por lo que resulta imprescindible recurrir a las importaciones.
En 2009, España importa un total de 1.578.474 toneladas de productos pesqueros y exporta 1.045.909 toneladas, lo que representa una tasa de cobertura del 52,51%.
Las importaciones españolas proceden principalmente de países terceros mientras que las exportaciones se enfocan básicamente hacia estados de la Unión Europea.
Así, en 2009 se han importado 1.132.399 toneladas de países terceros frente a las 446.075 de países de la Unión Europea; y se han exportado 376.431 toneladas a países terceros y 669.478 toneladas a los estados miembros de la UE.