¿Cómo añadir más valor a la empresa?
El trabajo en equipo en las organizaciones es más que nunca clave del éxito.
“Cada uno debe luchar para ser el mejor pero sin los demás es imposible, totalmente imposible”: sin duda muchos de nosotros hemos visto en los paneles publicitarios de las calles de Madrid el retrato del entrenador del Barcelona, Pep Guardiola, con ese eslogan. Y si vale para el futbol, ¿también valdrá para las empresas?
Cierto es que, debido al estrés económico y financiero que padecen las empresas, parece que pasa exactamente lo contrario: se exacerba la individualidad, los equipos tienden a reducirse o a cerrarse sobre sí mismos, los departamentos de Recursos Humanos se tornan en centros de costes, en vez de centros de inversión, se despide a profesionales, valiosos por su experiencia y su contribución a la cultura de la Organización empresarial, bajo el lema de co-responsabilidad algunos se eximen de toda responsabilidad.
Tras una larga evolución del liderazgo, del patriarcado hacia el empoderamiento del colaborador, ¿puede que , en tiempos de crisis, ciertos valores alcanzados dejen de ser de utilidad? ¿Ya no está de rigor el Team Building y resultan obsoletos “la escucha consciente”, el “querer “darle la razón al otro” como actitud relacional básica, el “permitir el error” - al colaborador y a uno mismo- como camino de crecimiento y de mejora de resultados? ¿Siguen siendo esos conceptos opciones prioritarias para un trabajo en equipo transformador, alineado con la estrategia de la compañía? Ese fue el debate con el que empezó el taller de trabajo del pasado 14 de octubre en La Chambre. Gracias a un ejercicio sencillo y revelador, el “equipo”, recién creado por unas 17 personas, inició una labor para lograr un objetivo fijado por el Trainer.
La implicación de todos los participantes, los fructíferos debates nos llevaron a preguntarnos entre otras cosas: ¿En qué espacios trabajamos, individual o colectivo? Si tengo mi trabajo hecho, ¿cómo implicarme en la labor del otro? ¿Qué pasa en el equipo cuando percibimos que no llegamos al objetivo? ¿Qué emociones afloran a medida que va transcurriendo la actividad? Los debates fueron tan animados que no permitieron trabajar otros ejercicios también previstos para esa misma mañana.
¿Cómo sería si todas nuestras empresas lograsen que su capital más valioso, las personas que las componen, estuvieran plenamente comprometidas con cada proyecto?
Avanzar no es un camino fácil. ¿No será esta crisis un test para Líderes, Managers y Profesionales en general? Para tener el coraje de seguir haciendo crecer a su capital humano, manteniendo el Team spirit con conductas que ayuden a respetar a las personas y a multiplicar el talento. ¿Puede que esa sea ahora nuestra única opción para triunfar?